A principios de marzo del 2020, poco antes de que un virus de alcance mundial nos obligara a quedarnos en casa, salió a la luz un disco compartido en forma de vinilo de 7” que no llevaba título por ningún lado, pero al que llamamos El Baile, puesto que estaba conformado por sendas reinterpretaciones de El Baile Del Vivo por una cara y El Baile Del Tambor por la otra. La primera correría a cargo de Arico, proyecto musical de Diego Ramírez, y la segunda reimaginada por Fajardo. A pesar de que no pudieron presentarlo en directo como les hubiera gustado -las circunstancias globales llevaron a la cancelación de numerosos conciertos anteriormente planteados-, las copias del split se desvanecieron en muy poco tiempo.
Tras este encuentro, ambos músicos continuaron sus respectivos caminos pero algo les había picado por dentro y forman El Charco, dúo a batería y guitarra donde tratan de profundizar en esa vertiente abierta por El Baile pero en la que dan una vuelta de tuerca y juegan a imaginar el folclore, tratar de mirarlo de una manera más personal, invocando recuerdos de la infancia,
sensaciones -las primeras- ligadas muy mucho a particularidades del espacio que habitamos; su gastronomía, su paisaje, su forma de hablar…La lejanía física de ambos músicos (Arico reside en Valencia y Fajardo en Gran Canaria) y otras eventualidades vitales hacen que el proyecto quede en barbecho, pero el majorero va incorporando temas de El Charco en sus apariciones en directo, añadiendo esos colores a su ya extenso repertorio.
Para su participación en la actual edición de La Pinochera, Fajardo recurrirá única y exclusivamente a esa parte de su línea creativa:
“Tratar de tocar la guitarra como si fuera un tambor y cantar desde un plano arrimado al trance y a una imaginería propia/universal pero muy vinculada a Canarias”


