Romper el silbo
Romper el silbo nace de la necesidad de unir lo cotidiano con lo ancestral. En un tiempo
en el que las comunicaciones son inmediatas y digitales, este cortometraje propone
detenerse en un lenguaje que, con solo aire y eco, puede salvar vidas. El lenguaje silbado
y el salto del pastor no son reliquias del pasado, sino expresiones vivas de la identidad
canaria que siguen dialogando con el presente. Este proyecto busca no solo visibilizar y
salvaguardar estas tradiciones, sino también invitar al espectador/ra a reflexionar sobre la
fuerza de la cultura para conectar y perpetuar más en el tiempo a comunidades y generaciones.

Silbadoras
La población herreña (El Hierro, islas Canarias) está marcada por el entorno rural de la isla. Para salvar la lejanía entre lugares, se mandaban mensajes con un Whatsapp muy particular.

Árido
Un agricultor llega motivado al mercadillo con sus mejores frutas y verduras, pero su experiencia allí lo lleva a cuestionar el valor de su esfuerzo.

Isla como verbo

Silent Chirping of Invisible Digits
Como un solo fotograma de película, los insectos brillan durante una fracción de segundo, para luego desaparecer del campo de visión. Entre sus fragmentos parpadeantes, la película ofrece una visión de vacíos indefinibles. ¿Qué se puede ver cuando faltan los filtros de visión habituales y las narrativas asociadas?

DEDOS DO DEMO, OLLOS DE CABALO
Los “dedos del Demonio” (Clathrus archeri) es un hongo raro originario de los nuestras antípodas que llegó a Europa durante la I Guerra Mundial, en las botas de los soldados australianos. Su aspecto inquietante le valió el nombre y su olor nauseabundo -a carne en descomposición-, augura su presencia. De este primer hallazgo parte una breve ascensión de la línea que une la Fuente de San Roque do Eirixado, a la Cascada de Naraío y el Vértice Geodésico de Racamonde (Galicia, España). Un trazado profundo de esta tierra, del que brotan energías que no son neutras. Avanzar por el telúrico San Sadurniño enfrentando un espejo a lo visible, devolviéndole a la luz y a la sombra aquello que proyectan, semeja, más que un camino, un surco de arado inmaterial. Acechar así es abrir la Tierra y dejar a cielo abierto el Mal y el Bien que contiene, y, de este modo, reflexionar sobre su naturaleza y nuestro papel en ella, poniendo de manifiesto que su simple observación puede enseñarnos a tomar partido.

Sonidos en el monte
Dos amigos recorren una zona de monte recogiendo sonidos y tomando notas y esporádicas fotografías. En su andar, se encuentran con caseríos abandonados y embalses de agua en aparente desuso, mientras la naturaleza al completo vibra alrededor de ellos y, muy de fondo, se sumará tímidamente, a su manera, el poeta Alonso Quesada.


















